Esta noche se cumple un año más del inicio de la lucha por la Independencia de México. Todos (bueno, casi) sabemos la historia, los nombres, las fechas, las luchas, las muertes y los resultados de este levantamiento. Esta noche es de celebración, porque esa noche hace 199 años una persona lanzó el llamado que nos hizo libres.
Libres. Ahora, a tantos años de distancia, lamentablemente pocos nos detenemos a pensar lo que significa esa palabra, lo que significa decirlo desde el fondo, sentirlo.
Si nos detuviéramos un sólo segundo a pensar lo que sería dejar a un lado nuestras raíces, manchar nuestra historia, olvidar a nuestros antepasados y sepultar nuestra cultura, y obedecer absolutamente todo lo que una simple persona de otra raza nos dice, como si tuviera el poder de manejar nuestras vidas y esclavizarnos… nos daría asco, mucho asco, y después abriríamos los ojos y nos daríamos cuenta de la realidad: somos libres, y nos sentiríamos orgullosos.
Porque somos libres para vivir en nuestra tierra. Somos libres para amar nuestra cultura. Somos libres para seguir aprendiendo lo que nuestros abuelos aprendieron de sus abuelos. Somos libres para seguir saboreando el sazón de nuestra comida. Libres para respirar el aire, beber el agua, sentir la tierra y el sol de nuestro México.
Somos libres para levantar el rostro y mirar la cima de la Pirámide del Sol en Teotihuacán y sentir su misticismo, y el templo de Kukulcán en Chichen Itzá, y sentir su magia. Levantar la vista y ver la cumpre del Popocatépetl y el Iztaccihuatl y recordar su historia de amor eterno.
Somos libres para caminar por las calles empedradas de Morelia, de Guadalajara, de San Cristóbal de Las Casas. Para sentir la arena de las playas de Acapulco, de Los Cabos, de Tampico, de Cancún. Para caminar por la Sierra Tarahumara y la de Guerrero, y sentir ese respeto que imponen.
Somos libres para vestir una guayabera, un huipil, un sarape, un traje charro, un rebozo, botas, huaraches, sombreros…
Y somos libres, con gran orgullo, para recordar y mantener nuestra escencia Azteca, Maya, Tolteca, Mixteca, Otomí y de todas las hermosas culturas que se desarrollaron en nuestro país.

Si tan sólo pensáramos un segundo en eso, nos daríamos cuenta de la enorme fortuna que tenemos, la gran oportunidad que tenemos. Y nos daríamos cuenta también de que lo tenemos gracias a los hombres y mujeres valientes que hace casi dos siglos se levantaron en armas en contra de la opresión y la esclavitud. Sentiríamos en verdad que ellos hicieron lo mejor para este país: recuperarlo, hacerlo nuestro, hacerlo libre. Y entonces, cada vez que esta fecha se acercara, nos sentiríamos alegres, profundamente felices, de verdad.
No digo que no nos pongamos felices. ¡Lo estamos! Pero, como decía en el inicio, pocas veces pensamos con profundidad al respecto, e incluso pensamos que así ha sido siempre y que no es un privilegio sino algo normal.
Debemos dedicar más tiempo para pensar en esto, en que nuestra preciada libertad fue ganada por ellos, nuestros héroes. Debemos pensar más en nuestro México. En nuestra tierra.
¡Viva Nuestra Independencia Nacional!
Hay que pensar que tenemos la oportunidad de decidir nuestro futuro, de hacer el bien por nosotros, nuestros hijos y nuestro país.

¡Vivan los Héroes que nos dieron Patria y Libertad!
Hay que honrar su memoria, y prestarles respeto. Ellos fueron los iniciadores de la batalla que nos permite ahora decir que somos un País Libre.
¡Viva Hidalgo!
¡Viva Morelos!
¡Viva Allende!
¡Viva doña Josefa Ortiz de Dominguez!
Que vivan por siempre en nuestra memoria. Que no nos olvidemos de su valor. Que no dejemos de lado lo que hicieron y ahora tenemos.

¡Viva México!
Hay que pensar que México es un país que tiene TODO. Somos un país con gente trabajadora, honesta, responsable, que quiere salir adelante. Somos un país LIBRE. Somos un país que si se lo propone, puede ser una POTENCIA. Somos mexicanos, somos regiomontanos. Tenemos que decirlo con orgullo.
Puede haber baches, puede haber obstáculos, pero no debemos dejar de pensar en eso: México es enorme, México es un gran país. Si cada uno de nosotros está convencido de esto, ya hemos vencido todo obstáculo.
Que no sea sólo una frase trillada, que este ORGULLO permanezca siempre, que este AMOR POR NUESTRO PAÍS exista en nuestro interior pase lo que pase. Debemos hacer oidos sordos y ojos ciegos ante lo malo. Debemos ver con los lentes del OPTIMISMO, de la ESPERANZA.
Hay que pensar que México es un país que tiene todo. Somos un país con gente trabajadora, honesta, responsable, que quiere salir adelante. Somos un país libre. Somos un país que si se lo propone, puede ser una potencia. Somos mexicanos, tenemos que decirlo con orgullo.
¡Viva México!
Puede haber baches, puede haber obstáculos, pero no debemos dejar de pensar en eso: México es enorme, México es un gran país. Si cada uno de nosotros está convencido de esto, ya hemos vencido todo obstáculo.
¡Viva México!
Que no sea sólo una frase trillada, que este orgulo permanezca siempre, que este Amor por nuestro país exista en nuestro interior pase lo que pase. Debemos hacer oidos sordos y ojos ciegos ante lo malo. Debemos ver con los lentes del Optimismo, de la Esperanza.
Viva México. Que viva libre, que vivamos libres. Que esta fiesta se prolongue, no con fuegos artificiales o con música o con comida o con matracas, sino con nuestro pensar, con nuestro sentir, con nuestro corazón mexicano latiendo por esta tierra que amamos, que adoramos. Que viva nuestro México.